Aproximación epistemológica de la disciplina de Ciencia de la Prospectiva y la actitud del prospectivista


Por Beatriz E. Plata*.

Para lograr una aproximación epistemológica de la prospectiva y el reconocimiento de la actitud del prospectivista en la aplicación de esta disciplina de ciencia, en primera instancia se describe una generalidad sobre prospectiva. Seguido de ello abordaremos los orígenes y fundamentos epistemológicos en el paso por las teorías de los filósofos Maurice Blondel, Edmund Husserl y Alfred Schutz a Gastón Berger, considerado este último como el padre de la prospectiva. En tercera instancia se esboza parte de la teoría de Berger sobre el futuro y las enseñanzas que al respecto dejó. En cuarto lugar, se describen dos ejemplos aplicados de los obstáculos epistemológicos planteados por el francés Gastón Bachelard. Finalmente planteamientos de Edgar Morin respecto al pensamiento complejo. 

La disciplina de Ciencia de la Prospectiva 

La prospectiva es una corriente filosófica con ideas derivadas de autores reconocidos en el ámbito científico y académico. Su fundamentación se centra en plantear cómo el futuro, o mejor dicho, los futuros, pueden ser construidos por los actores sociales de academia, medios productivos, sociedad civil y sector público, lo que en la práctica es una acción dependiente de los seres humanos. Garrido (2016) describe a la prospectiva como “una herramienta metodológica al servicio del Ser Humano y toda su construcción en el mundo” (p. 19).

En términos generales, la prospectiva se define como la disciplina de las ciencias sociales que invita a construir el futuro, desde el presente, con la participación activa y directa de los actores sociales utilizando diferentes instrumentos (métodos, técnicas y herramientas) disponibles para su aplicación. Dos autores franceses son reconocidos como los teóricos de la misma. De una parte, el filósofo Gastón Berger, y de otra parte, Bertrand de Jouvenel. Berger, nacido en 1925 y fallecido en 1960, quien fue director de la Revista de Estudios Filosóficos y de Enseñanza Superior, presidió el Comité de la Enciclopedia Francesa editada en los años 50 y preparó el lanzamiento de una Enciclopedia Mundial. Entre sus obras se destaca Fenomenología del Tiempo y Prospectiva. Y Jouvenel, politólogo y economista, nacido en 1903 y fallecido en 1987, destaca entre sus obras El Arte de la Conjetura (1964).

Así, y derivado en principio del pensamiento de Berger y continuado con Jouvenel, se institucionaliza a mediados del Siglo XX, la escuela de pensamiento perteneciente a la “corriente voluntarista” dentro de los estudios de futuro, llamada Prospectiva

Hacia la tercera mitad del Siglo XX, al economista francés Michel Godet se le reconoce el haber realizado un gran aporte a esta escuela de pensamiento, ya que fue quién otorgó a la teoría una base matemática, permitiendo que hoy se disponga de instrumentos aplicables hacia la consecución de los objetivos propios de la disciplina. Entre sus obras se destaca De la Anticipación a la Acción y la Caja de Herramientas de la Prospectiva Estratégica.  

Algunas frases célebres del pensamiento prospectivo son las de los franceses Maurice Blondel “el futuro no se prevé sino que se construye”, de Gastón Berger  “prever el futuro es un ejercicio muy riesgoso y que lo mejor es tomar la decisión de edificarlo desde ahora” y, de Michel Godet “prospectiva es iluminar el presente con la luz del futuro”. Del colombiano Francisco José Mojica “prospectiva supone la fuerza creadora del hombre para dominar y transformar la naturaleza y está estrechamente relacionado con la noción de libertad, entendida como la capacidad que tiene la voluntad para obrar de una manera o de otra”.

Orígenes y fundamentos epistemológicos de la prospectiva: de las teorías de Blondel, Husserl y Schutz a Berger. 

Se le atribuye a Gastón Berger el origen de la prospectiva, término que significa “ver a lo lejos”. No obstante, recabando más allá del pensamiento de Berger, nos encontramos con las teorías de Maurice Blondel, Edmund Husserl y Alfred Schutz. Blondel, filósofo francés nacido en  1861 y fallecido en 1949, entre sus obras más destacadas e influyentes para la prospectiva está el escrito L´Action (1893), La Pensée (1934), L´Etre et les êtres (1935), Le probléme de la philosophie catholique (1932). Husserl, filósofo nacido en 1859 en Moravia, hoy la República Checa y fallecido en 1938, ha aportado con su obra Fenomenología de la Conciencia del Tiempo Inmanente. Schutz, filósofo y sociólogo austríaco de origen judío, nacido en 1899 y fallecido en 1959, ha realizado aportes a la prospectiva a través de sus obras Las Estructuras del Mundo de la Vida y El Forastero

Maurice Blondel

Blondel desarrolló en sus obras tres componentes: la acción, el pensamiento y el ser, que hoy forman parte de una de las posturas más influyentes en la teoría sobre el tiempo futuro. Para Blondel la acción, es una condición del mismo dinamismo y aspiraciones del sujeto a lo largo de la vida con diversas manifestaciones y tendencias. Incorporó este término sobre la base que en el interior del hombre existe una tendencia necesaria hacia lo sobrenatural, como lo señala Siacca (1952): “para él, la hipótesis de lo sobrenatural propiamente dicha, no lo puede alcanzar la filosofía. Para hacer frente a esta condición, propone ofrecerle al hombre un objeto privilegiado: la acción, es decir: toda la actividad humana, sea metafísica, moral, estética, científica o práctica (p. 262). 

Adicionalmente entrelazó estos componentes dando origen a frases que son fundamentales para la prospectiva: “El Pensamiento ilumina el ser y la acción; el Ser da consistencia al pensamiento; la Acción se desarrolla de acuerdo con el pensamiento y el ser…describió al hombre como  pensamiento y acción, razón y voluntad” (Siacca, 1952, p. 263). 

En este sentido, Godet en su obra De la Anticipación a la Acción, interrelaciona estos tres componentes en el denominado Triángulo Griego de la Prospectiva Estratégica: 1) la anticipación, referido a la reflexión estratégica que hacen los actores sociales sobre un tema objeto de estudio (componente Pensamiento); 2) la apropiación: es la motivación y la movilización colectiva de los actores sociales proactivamente para alcanzar unos objetivos (componente Ser) y, 3) la Acción: es la voluntad estratégica para actuar (componente Acción).

Edmund Husserl y Alfred Schutz

En el recorrido del origen y fundamento epistemológico de la prospectiva se referencia el pensamiento y teoría de Edmund Husserl y de uno de sus principales seguidores, Alfred Schutz. Tomamos de ellos dos enfoques específicos: 1) la fenomenología y 2) la conceptualización sobre el tiempo

Husserl es el fundador del movimiento fenomenológico de gran influencia en el Siglo XX y hoy considerado como un método de importancia para la investigación cualitativa. La fenomenología es el estudio de los fenómenos tal y como se presentan en la conciencia del individuo y se propone la interpretación según las experiencias. De hecho, a los postulados de Husserl se les ha denominado como “fenomenología reflexiva” en donde se “investiga al ser más originario- o sea también la experiencia que confiere sentido a todas las demás (Picard, 1959)” (Husserl, 1959, p. 7)”. La propuesta de la fenomenología es “describir antes que explicar, e ir a las cosas mismas (Spiegelberg, 1972)” (Pérez, 1995, p. 5), para conocer lo esencial de los hechos a través de la reflexión sobre su propia experiencia de conocimiento.

En su fundamentación, Husserl realiza una diferenciación entre los hechos y las esencias. Por el hecho, se interpreta la experiencia del individuo en conjunto, es decir, es el conocimiento empírico. Por esencia se interpreta lo intrínseco del ser, la propia representación de lo que es como individuo. El interés de Husserl se centró en buscar un conocimiento de lo esencial, de los hechos mismos, captando su esencia y articulando desde allí las distintas lecturas interpretativas y explicativas que harán a un conocimiento más completo de aquello que se está investigando. 

Asimismo, un concepto central de la fenomenología husserliana es la reducción “se trata de la desconexión de las pretensiones de validez, de significación y de valor de la actitud natural. Si bien estas pretensiones siguen manteniendo su vigencia, para la duración del trabajo fenomenológico han de ser suspendidas “puestas entre paréntesis” (Luft, 2016, p. 21). Es así como la fenomenología se ocupa de modificar los fenómenos hasta ir reduciéndolos y situar al investigador en otro ámbito, el de la conciencia pura, momento a partir del cual se pueden experimentar las cosas cuando son dadas como fenómenos. 

Por su parte a Schutz se le atribuye la introducción de la fenomenología en las ciencias sociales como una fenomenología descriptiva y de gran aporte a la psicología. Schutz integró los aportes de Husserl y Weber (filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología) para elaborar una sociología fenomenológica. La teoría de Schutz se enfoca en el origen del fenómeno comprendiendo que a través de la conciencia se constituyen los significados en función de la forma en que los actores orientan sus conductas. 

Al respecto Urteaga (2013) expresa “el enfoque fenomenológico de la sociología parte del sujeto en el mundo, de la actitud natural y supone volver al ser humano olvidado de las ciencias sociales, al actor cuya acción y sentimiento se encuentran en la base de todo el sistema” (p. 43).

En relación con el tiempo y los planteamientos iniciales del futuro (objetivo central de la prospectiva) se describe el pensamiento de Husserl y Schutz. 

Husserl (1959) denomina el futuro como un tiempo por-venir “el porvenir es lo que da la verdad, lo que permite el acceso al sentido de las cosas, es decir, a su ser más verdadero; el porvenir es aquello por lo cual el pasado adquiere figura y forma, deja de ser vivido para ser conocido” (p. 23).  

De igual forma expresa que siempre hay el por-venir para la conciencia: “ella nunca es realizada, nunca está en posesión total de la verdad. El futuro es aquello por lo cual el pasado se torna verdadero” (p. 24). En relación con el futuro, lo considera un a priori, una dimensión originaria sin la que no existiría la conciencia. Refiere igualmente a la temporalidad: “como la única razón para que el movimiento del tiempo que pasa sea orientado, tenga una dirección, un sentido” (p. 21). 

Por otra parte, el tiempo y el mundo social son fundamentales para Schutz. Para él hay un pasado histórico donde se reconocen las vivencias al mundo anterior de los antepasados. De igual forma, el mundo futuro es el que será vivido por “nuestros” sucesores.

Hacia el reconocimiento de la actitud del prospectivista

Gastón Berger, discípulo de Blondel, introdujo a mediados del siglo XX la fenomenología en Francia, con base en el pensamiento y obras de Husserl, en especial, a partir de la obra titulada Fenomenología del Tiempo y Prospectiva. El concepto de prospectiva de Berger nace de la filosofía y del método fenomenológico como un instrumento ideal para encontrar los fundamentos a una acción futura con un punto de partida en una fuerte crítica a la decisión. Godet y Durance (2011).

Desde 1955, Berger se dedicó a forjar su argumentación para que el futuro se tomase en cuenta sistemáticamente en las decisiones humanas. Para ello esbozó un nuevo método que reconciliaba el saber y el poder, los fines y los medios, dando al político la posibilidad de convertir su visión del futuro en acciones y sus sueños en proyectos (p. 17).

Berger tuvo gran influencia en el mundo y los hombres de los negocios de la época y se dedicó a configurar su argumento de “futuro” para que fuese tenido en cuenta en las decisiones humanas de forma colectiva. Lo que varios autores definen como una “fenomenología de la memoria”, en la cual el ser es algo dado y concreto y, el tiempo una noción construida, a partir de lo cual se permite que los hombres se unan, dialoguen juntos, trabajen juntos, buscando desarrollar la mejor actitud que él llamó: actitud prospectiva

Desde el inicio de su teoría, tuvo una fuerte oposición a la palabra retrospectiva y por el contrario como lo expresa Garrido (2016): “el fundamento lo tenía centrado en una forma filosófica de ver la realidad, caracterizada hacia el futuro, buscaba que el futuro fuera diferente al presente y al pasado, que no fuera una simple extrapolación de la experiencia conocida, y sustentó su reflexión a partir de la fenomenología” (p. 94). Es así como para Berger, la prospectiva es una reflexión para aclarar la acción presente con la luz del futuro, una representación de los futuros posibles y deseados. 

Unos años posteriores a la muerte de Berger, en 1964, Bertrand de Jouvenel desarrolló el concepto de “futuribles” o futuros posibles. Un cambio radical en la concepción de las distintas alternativas que se tienen sobre el futuro, noción ésta que no se identifica en singular, sino con la pluralidad de la existencia de varios escenarios en el futuro, como lo expresa el prospectivista Francisco Mojica (2010): “el futuro no es único y lineal, sino incierto y múltiple” (p. 9). 

Esta postura teórica de Jouvenel se materializa en una obra muy representativa en prospectiva L’art de la conjecture [El Arte de la Conjetura], aportando en la reducción de las incertidumbres propias del pensamiento a futuro. Hoy el hijo de Bertrand, Hugues de Jouvenel, es un referente muy importante de la prospectiva en Europa quien continúa con la obra de su padre en la fundación Futuribles International

Berger dejó como nuncio aspectos esenciales los cuales enlazados entre sí forman parte integral de la actitud del prospectivista. De una parte, características propias de la prospectiva, y de otra parte, lo que él denominó como espíritu prospectivo enmarcado en virtudes. En relación con las características propias de la prospectiva están: 1. tener vista larga; 2. tener vista amplia; 3. tener vista profunda; 4. pensar en el hombre y 5. asumir riesgos. Aspectos que más tarde con la obra de Godet fueron complementados con características igualmente importantes. Como señalan Godet y Durance (2011): “mirar de otro modo (no fiarse de los estereotipos); mirar juntos (apropiación) y utilizar los métodos más rigurosos y participativos a fin de reducir las inevitables incoherencias colectivas)” (p. 24). 

Y en relación con las virtudes que loaba Berger en cuanto al futuro están: 1. la calma, necesaria para conservar el control de sí; 2. la imaginación: complemento útil de la razón, que abre el camino a la innovación y otorga una mirada diferente y original del mundo; 3. el espíritu de equipo: indispensable para actuar con eficiencia; 4. el entusiasmo, que empuja a esa misma acción y hace al hombre capaz de crear; 5. el valor: que es esencial para salirse de los caminos señalados, para innovar, para emprender y asumir los riesgos inherentes y, 6. el sentido de lo humano, que es la virtud primordial (Godet y Durance, 2011, pp. 18-19).

Los obstáculos epistemológicos

En el conocimiento científico se presentan obstáculos y es Gastón Bachelard en su teoría y pensamiento sobre las ciencias y en especial, en su obra de la Formación del Espíritu Científico, donde planteó los obstáculos para la adquisición de conocimientos científicos, considerado como un gran aporte a las rupturas epistemológicas. 

Se entiende a los obstáculos epistemológicos como aquellos elementos que impiden o dificultan el aprendizaje, que no permiten una correcta apropiación del conocimiento objetivo. Al respecto, Bachelard (2000) lo expresa así: “No se trata de considerar los obstáculos externos, ni de incriminar a la debilidad de los sentidos o del espíritu humano: es en el acto mismo de conocer, donde aparece, los entorpecimientos y las confusiones” (p. 15).

Entre los obstáculos epistemológicos que referencia Bachelard están: la experiencia básica, el conocimiento general, el obstáculo verbal, el obstáculo sustancialista, el obstáculo animista, entre otros. Para el caso propio, y en el camino hacia el reconocimiento de la actitud del prospectivista se toman unos obstáculos y se detallan. 

En primer lugar, se describe el obstáculo verbal, referido a los usos verbales que se utilizan a diario y la capacidad explicativa como éstos se expresen, por ejemplo, explicar un concepto. De hecho, una norma científica es reducir la ambigüedad, la diversidad de interpretación que se dé a un concepto, todo a partir de conllevar la mejor explicación que se tenga. En prospectiva, y como función del prospectivista está la consolidación de la información que transmiten los actores sociales dentro del proceso de construcción del futuro. 

De esta forma, en la aproximación hacia la mejor actitud del prospectivista, es muy importante considerar el mayor cuidado en transcribir y analizar la información tal como fue expresada por los actores sociales. Lo que inicialmente es un obstáculo debe convertirse en reto para realizar la tarea de la forma más clara y objetiva posible. 

En segundo lugar, se detalla el obstáculo que identifica Bachelard como la libido: “a la que se interpreta desde el punto de vista de la voluntad de poder o la voluntad de dominio hacia otros presentada en el individuo que investiga y que no puede dejar de reflejar en sus experimentos o en sus intentos de dar explicación coherente ante un fenómeno nuevo” (Villamil, 2008). 

Al respecto Villamil (2008) detalla el ejemplo de cómo en las grandes culturas, los hombres que poseían el mayor conocimiento permitían sólo a unos pocos acceder a él. En prospectiva, la multiplicidad de información que circula en un ejercicio sobre la base de un tema objeto de estudio y relacionado con este obstáculo se denota desde dos puntos de vista. De una parte, la voluntad de poder que ejerce el prospectivista como conductor del ejercicio de construcción de futuro, requiriendo neutralidad e imparcialidad para alcanzar los mejores resultados. De otra parte, el poder que ejercen los denominados stakeholders y que retrasan o aceleran un ejercicio prospectivo y en donde necesariamente de una u otra forma, hay influencia sobre el prospectivista. Un obstáculo que regularmente se identifica en gran medida en la aplicación del “instrumento del juego de actores” (técnica de la prospectiva estratégica que busca reconocer el poder que ejercen los actores sociales, unos sobres otros y sobre los objetivos/retos hacia la construcción social del futuro en el tema que se estudia).

El pensamiento complejo de Morín

De acuerdo con la teoría de Edgar Morín (filósofo y sociólogo francés; nacido en 1921. Entre sus obras se destaca El Método III: el conocimiento del conocimiento (1986) y Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, considerado como el fundador del pensamiento complejo, el estudio del conocimiento científico, la epistemología, en el principio se centró en el estudio del objeto, con independencia del sujeto y posteriormente, la epistemología que él denomina de segundo orden, ya considera al objeto unido al sujeto. Y es justamente en esta etapa donde Morín desarrolla su teoría sobre el pensamiento complejo, proponiendo una reforma a partir de la estructura de un método contrapuesto a los métodos clásicos predominantes, de relevancia durante el Siglo XX y de gran influencia en el Siglo XXI. 

El pensamiento para Morín (1988) es “una actividad específica del espíritu humano que se despliega en la esfera del lenguaje, de la lógica y de la conciencia” (p. 198); un pensamiento cada vez con mayor complejidad. El énfasis en la complejidad se denota en su obra de El Método III: el conocimiento del conocimiento, donde plantea la necesidad de responder al desafío de la complejidad de los problemas, con la influencia marcada por los cambios radicales de finales del Siglo XX, y la acelerada influencia en el Siglo XXI, en especial derivados del flujo de información que se dispone, marcando claros desafíos para la investigación y el conocimiento científico. 

Indica además Morín, cómo el conocimiento de los límites del conocimiento permite nuestro conocimiento expresado así: “lo que permite nuestro conocimiento limita nuestro conocimiento y lo que limita nuestro conocimiento permite nuestro conocimiento” (Morín, 1988, p. 240).

El mejor y más adecuado aprehendimiento humano del conocimiento conlleva múltiples incertidumbres, que entre otras, Morín denomina como inherentes a la relación cognitiva (separación, comunicación, traducción derivados de la forma de interpretación profunda de la realidad con riesgos unidos a cualquier comunicación, de riesgos y deformación por traducción, etc). Así, como incertidumbres que dependen del entorno, que éste autor denomina como eventos aleatorios, desordenados para un observador y con dificultad de decisión si estos fenómenos obedecen a condiciones ocultas, por ejemplo. 

Con base en los planteamientos del pensamiento complejo, la UNESCO a finales del Siglo XX, solicita e invita a Morín a contribuir con la forma de reorientación de la educación hacia el desarrollo sostenible del Siglo XXI, momento en que los Objetivos del Milenio de la ONU tenían gran repercusión a nivel mundial. Para lo cual, expone su pensamiento complejo hacia la educación en siete principios, que denomina saberes: representados en: 1. las cegueras del conocimiento; 2. los principios de un conocimiento pertinente; 3. enseñar la condición humana; 4. enseñar la identidad terrenal; 5. enfrentar las incertidumbres; 6. enseñar la comprensión y, 7. la ética del género humano. 

Estos saberes constituyen un fundamento esencial en la actitud del prospectivista, quien es un formador de formadores hacia el pensamiento complejo del futuro. Como lo señala Morín: “es Necesario aprender a navegar en el océano de las incertidumbres a través de archipiélagos de certeza”.

De igual forma, saberes como el de la ética del género humano, a partir del cual la formación se debe orientar a la conciencia donde el ser humano tenga claridad de que al mismo tiempo es individuo, y como tal es parte de una sociedad y de una especie capaz de reflexionar, analizar y construir.

La actitud del prospectivista en la práctica profesional está ligada a contener un espectro amplio y abierto a todas las posibilidades que permitan preparar a los actores sociales para la acción, para alcanzar el futuro o los futuros deseados, con una actitud del investigador en prospectiva en no dar nada por sentado, con una actitud crítica, objetiva, de distancia frente a las opiniones de los actores sociales que desarrollan el ejercicio prospectivo.

En otro contexto, Morín enseña en su teoría del pensamiento complejo a abordar al ser humano en las dimensiones de lo intelectual u objetivo y, lo humano intersubjetivo, que como explica en su texto, lo llama el nuevo modo de razonar “el bien pensar” que “permite aprehender en conjunto el texto y el contexto, el ser y su entorno, lo local y lo global, lo multidimensional, en resumen lo complejo, es decir las condiciones del comportamiento humano” (Morín, 1999, p. 51). Un modo de razonar que se constituye en un esquema actitudinal para el prospectivista fundamental para tener en consideración. 

Finalmente, la actitud del prospectivista debe estar centrada en línea con la actitud del hombre frente al mundo como lo ha descrito Godet, primero, estar en constante preactividad, preparándose para los cambios previsibles y, segundo, actuar para provocar los cambios deseados, es decir, estar en constante proactividad, construyendo el cambio. 

*Beatriz Plata: Doctorando en Ciencias Empresariales y Sociales (Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales UCES, Buenos Aires); Magister en Pensamiento Estratégico y Prospectiva (Universidad Externado de Colombia)

Bibliografía de referencia

  • Bachelard, G. (2000). La formación del espíritu científico: contribución a un psicoanálisis del conocimiento objetivo. 23ª ed. México D.F.: Siglo Veintiuno Editores
  • Garrido, M. A. (2016). Construcción de Futuros de Paz: Prospectiva. Recuperado de http://www.centropaz.com.ar/publicaciones/futuro/futuro45.pdf
  • Godet, M. y Durance, P. (2011). La Prospectiva Estratégica para las empresas y los territorios. UNESCO-DUNOD. Recuperado de http://mastor.cl/blog/wp-content/uploads/2011/12/La-prospectiva-estrategica.-Godet.-Unesco-2011.pdf
  • Husserl, E. (1959). Fenomenología de la conciencia del tiempo inmanente. Buenos Aires: Nova
  • Luft, S. (2016). Husserl y la filosofía trascendental. Enrahonar. An international Journal of Theoretical and Practical Reason 57, pp. 15-34. Recuperado de http://revistes.uab.cat/enrahonar/article/viewFile/v57-luft/1032-pdf-es
  • Mojica, F. J. (2010). Introducción a la Prospectiva Estratégica para la competitividad empresarial. Bogotá: Cámara de Comercio de Bogotá
  • Morín, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Paris: Santillana
  • Morín, E. (1988). El método III: El conocimiento del conocimiento. Madrid: Ediciones Cátedra
  • Osorio, F. (1999). El científico social entre la actitud natural y la actitud fenomenológica. Cinta de Moebio  (5) pp. 119-128. Recuperado de www.moebio.uchile.cl/05/osorio011.htm
  • Pérez J., M. I. (1995). El método fenomenológico: su aplicación en psicología y psicopatología. Buenos Aires: Psicoteca editorial 
  • Sciacca, M. F. (1952). Dios y la Religión en la filosofía actual. Barcelona: Luis Miracle 
  • Urteaga, E. (2013). Figuras sociológicas. Santander: Universidad de Cantabria
  • Villamil M., L. E. (2008). La noción de obstáculo epistemológico en Gastón Bachelard. Recuperado de https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero38/obstepis.html

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